Durante las últimas semanas me han escrito varias personas preguntando si todavía imparto formaciones / mentorías para gente que quiere montar negocios de afiliación.
Todos ellos, en un momento u otro de la conversación, me han lanzado una pregunta como esta que me hacía ayer Ezequiel:
Creo que ya no hay mucha gente haciendo o no veo en internet y sobre todo que le veo buen potencial, ¿todavía cierto?
Así que hoy quiero compartir una reflexión al respecto del mundo de la afiliación y de la formación.
¿Se puede vivir de la afiliación en 2026?
Antes de continuar con la parte profunda, déjame contestarte con lo mismo que les he contestado a todos los que, como Ezequiel, me han preguntado sobre el tema: sí, se puede vivir de la afiliación. De hecho, yo mismo vivo de ella.
El 51,70% de los ingresos de mi empresa durante el ejercicio de 2025 fueron ingresos por afiliación. Lo que pasa es que no los he generado de la forma más tradicional de lo que viene siendo el sector de la afiliación web (la afiliación web solo me ha traído un 2% del total).
Y aquí la respuesta a la segunda pregunta que me han hecho mucho estos días:
Entonces, ¿por qué no impartes formación?
Hay 4 motivos principales por los que yo, a nivel personal, decidí hace tiempo no vender más cursos formativos sobre afiliación (ni sobre nada, en realidad).
El primero y más importante es dónde está colocado mi foco personal y profesional.
Algo que he aprendido por las malas en esta última década y pico emprendiendo es que el FOCO es lo más importante. Y focos, focos de verdad, solo se puede tener uno.
El mío son TodoBrick y mi comunidad de LEGO y a modo de proyecto personal más o menos esporádico, mi Newsletter Consciente y Simplifica y Vencerás. La formación no tiene cabida ahí. No tengo tiempo, no tengo energía y no tengo ganas de ponerme a crear material, captar alumnos y resolver sus dudas.
Y aquí es donde entra el segundo motivo:
Me gano muy bien la vida. Mis proyectos van bien, mis ingresos son constantes y suficientes y, en definitiva, vivo muy satisfecho. Y es precisamente esa satisfacción de la que se derivan los dos últimos motivos.
El tercero es que la forma en la que yo genero mi dinero como afiliado no es replicable. O, mejor dicho, tiene un buen número de factores que están intrínsecamente relacionados con mi persona.
Con eso no estoy diciendo que la afiliación dependa de factores no replicables. En realidad el modelo es muy sencillo y lo puede aplicar cualquiera con una serie de conocimientos básicos bastante simples. Tener esos conocimientos es lo que me ha permitido crear mi actual negocio, pero lo que hace que funcione es algo más.
Y cuarto motivo por el que yo, a nivel personal, no imparto ya formaciones de ningún tipo es porque creo firmemente que el negocio de la formación online se ha convertido en una pirámide que busca más engañar y extraer dinero que aportar valor. Y no quiero participar de esa cultura.
Si te interesa, en otra reflexión te cuento por qué.
Después de este preámbulo tan largo, vamos con el quid de la cuestión
¿Por qué no se ven ya tantas webs de afiliación como antes?
O, mejor dicho, por qué no te parece que hay tantas webs de afiliación como antes.
Porque internet, Google más en concreto, han virado de un posicionamiento manipulable de forma fácil y sencilla con SEO y han pasado (o tratan de hacerlo) a un internet más confiable.
Es decir, que ya no basta con crear desartenes.com para poder colar enlaces de afiliación para sartenes. Ahora necesitas ser una figura relevante en el mundo de las sartenes y, posiblemente, de la cocina, para poder llegar a lo más alto.
Un cocinero famoso, una marca especializada en cocinas, un experto en cocinas profesionales…
Ahora necesitas crear un proyecto con más entidad que la mera afiliación per se.
Y eso es difícil y necesita algo que los nicheros modernos han perdido.
Porque falta pasión
Hace una década y pico, cuando yo empecé en esto, la gente entraba a crear proyectos por pasión y luego buscaban una forma de sacarles rentabilidad. O no, o querían la rentabilidad directamente, pero entraban en este mundo a través de alguna de sus pasiones.
Yo empecé con cabaltc.com, hablando sobre libros, sobre escritura…, sobre cosas sobre las que hablaba y escribía gratis sin ningún tipo de problema.
Y, como yo, otros muchos empezaron hablando de las cosas que les gustaban por el mero placer de compartir, crear y conectar con otras personas.
Cuando creas un proyecto solo porque los números dicen que será bueno, cuando creas un proyecto a base de keywords y redactores, las probabilidades de abandonarlo son enormes.
Primero, porque tarde o no dé los resultados esperados.
Segundo, porque cualquiera que entienda cuál es la parte más básica del mercado de afiliación será capaz de comerte con patatas.
¿Cuál es la clave real de un negocio de afiliación?
Lo llevo diciendo una década y lo mantengo: lo importante de un negocio online son las personas, la conexión humana que establezcas con los demás.
Y fíjate que no he dicho la audiencia. Audiencias es lo que maneja una web de nicho o un influencer. Un proyecto de verdad, de esos que llegan lejos y luego todo el mundo se pregunta por qué, es aquel que entiende esto como un tema de compartir y conectar con otros locos de un tema concreto como tú. Y ahí es donde entra la parte que no se puede enseñar.
Un negocio de afiliación tan solo necesita dos cosas: gente que confíe en ti y quiera verte/leerte/escucharte y empresas que ofrezcan algo que os interese a todos y que paguen algo a cambio de recomendarles o de generarles ventas.
Eso no ha cambiado en 2026, ni cambiará en 2126.
Lo que cambia es la forma en la que llegas a conectar con esas personas.
Y, ahora, en 2026, me temo que las páginas web han pasado a un segundo plano en cuanto a la capacidad que tienen de generar esa audiencia, de retenerla o de conseguir que compren a través de ti.
Entonces, ¿cómo generas tú el dinero de afiliación en 2026?
Te voy a dar un dato.
En 2025, de todas las decenas de miles de euros que fui capaz de generar mediante afiliación, solo el 5,4% llegó a través de páginas web.
El otro 94,6% vino de mis newsletter, mis canales de Telegram, mis canales de YouTube…
Así que no, la afiliación no está muerta, simplemente ha cambiado la forma en la que la gente utiliza internet y en la que se construyen las comunidades y las audiencias.
¿Eso significa que las webs no funcionan? Para nada (me encantaría ver lo que Xataka y medios como ellos son capaces de generar usando la afiliación), simplemente que hay formas más sencillas para equipos pequeños o proyectos unipersonales de llegar a una solución que dé beneficios.
Lo que pasa, querido lector, es que para llegar ahí hace falta pasión, constancia y entender que el objetivo no es el dinero, sino la conexión humana. Porque ya no funciona hacerlo por fuerza bruta.
O, mejor dicho, hacerlo por fuerza bruta es ahora un proyecto caro, muy caro, de llevar a cabo.
En resumen
Si quieres vivir de la afiliación, quiero que sepas que se puede seguir viviendo de ella igual que lo hemos hecho durante muchos años.
Lo que pasa es que la forma de llegar a ello ya no es tan fácil como lo fue durante la época dorada del SEO y el consumo de blogs y páginas web.
Y la forma más fácil de conseguirlo a día de hoy es, precisamente, cuando lo que se busca no es el mercado de afiliación, sino la conexión con otros apasionados de las cosas que te gustan. Una de las formas más difíciles que, en realidad, hay de conseguirlo.







